Grupos de «vigilantes» han dado a miles de migrantes ugandeses hasta el 30 de junio para que salgan del país. Ante esta situación, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, ha iniciado un proceso de evacuación voluntaria para proteger a sus conciudadanos en Sudáfrica, tras una serie de ataques violentos que han desencadenado una creciente preocupación entre los migrantes.
La ola de violencia xenófoba ha cobrado la vida de varios ciudadanos, siendo el incidente más reciente el asesinato de un ugandés en KwaZulu-Natal. Este contexto ha llevado a Museveni a lanzar un llamado a la comunidad ugandesa en Sudáfrica, destacando que hasta la fecha, 746 ciudadanos han expresado su interés en participar en el procedimiento de evacuación. La situación ha suscitado un gran interés, y se espera que más personas se registren en los próximos días.
Proceso de evacuación propuesto
La planificado por el gobierno consta de varios pasos clave. Primero, se llevará a cabo un registro de los ugandeses afectados en las distintas provincias de Sudáfrica. Posteriormente, se establecerán centros de reunión seguros donde puedan ser trasladados. También se contempla la expedición de documentos de viaje de emergencia para aquellos que los necesiten, así como la coordinación con las autoridades de inmigración del país anfitrión para facilitar la salida.
En este contexto, la Alta Comisión de Uganda en Sudáfrica estimó que aproximadamente 50.000 ugandeses residen en el país, en busca de oportunidades en la economía más industrializada de África, a pesar de la alta tasa de desempleo en Uganda, que alcanza el 32%. Además, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, ha asegurado que su gobierno está comprometido en abordar la violencia y proteger a los ciudadanos, afirmando que «no toleraremos ningún intento de desestabilizar el país».
Compromiso del gobierno ugandés
Museveni ha enfatizado que el gobierno continuará dialogando con las autoridades sudafricanas para asegurar la seguridad de aquellos ugandeses que aún permanecen en Sudáfrica. La situación actual resalta la complejidad de las relaciones entre migrantes y comunidades locales, así como la identificación de medidas efectivas que garanticen la protección de los derechos de los ciudadanos en el extranjero. Este acontecimiento marca un punto crítico en la historia reciente de los ugandeses en Sudáfrica, invitando a reflexiones sobre la integración y convivencia entre diferentes nacionalidades en momentos de crisis.